Junio de 2006

¿Es la Vida Bella en la vejez?

 

Hace algún tiempo vengo persiguiendo la idea de la estética en la vejez la cual no es, ni más ni menos, que la expectativa individual y socialmente convalidada de que la vejez pueda ser un bello momento de la vida. Pienso en este caso a la belleza como la posibilidad de poder soñar con la buena vida, la que nos da ganas de esperar y de ilusionar.

Esta idea sin embargo no es tan fácil ya que nuestra sociedad se empeña por mostrar algunas imágenes no demasiado bellas y por momentos lamentables. Uno de los ejemplos más tremendos es la actual propaganda del Banco Francés donde una pareja de jóvenes se encuentra pensando y a continuación se muestra una imagen de dos viejos luchando con un yacuzzy sin poder entenderlo o manejando un auto precioso a una velocidad que impedía el transito normal. Dichas imágenes llevan a que el joven diga: compremos ahora (lo que implica pidamos un crédito ya) porque desde estas imágenes de vejez ningún goce tendría sentido. Esta propaganda que sin dudas debería ser prohibida por discriminatoria (imaginemos que hubiera pasado si en vez de dos viejos hubiesen sido negros, discapacitados o judíos) los gritos hubiesen llegado al cielo (como debería serlo).

Todo esto nos trae a esta cuestionada estética de la vejez, que sin duda, y aun con toda la propaganda en contra, se yergue cada día mostrando como actualmente parece más posible librarse a gozar en esta etapa de la vida.

Pruebas de esta nueva posición frente a la vida las tengo diariamente en mis encuentros con personas mayores, donde apenas uno abre la posibilidad de hablar de otro modo surgen emociones, vivencias, desarrollos personales y proyectos. No hace mucho estaba en AMIA dando una charla para gente mayor de diversos grupos de la ciudad de Buenos Aires y contaba una investigación que desmitifica un gran mito que tiene mucha actualidad. ¿Cuál? El que resuena en esa frase “Juventud divino tesoro”. En esta investigación se les preguntaba a la gente. ¿Cuál es la edad más feliz? y la gente respondía, como podría ser obvio, la juventud. Pero cuando a esa misma gente se le preguntaba cuál fue la edad donde usted fue más feliz, respondía que en la adultez tardía. Esta investigación demuele el mito de la juventud feliz, lo cual es bastante cierto ya que suele ser un momento complejo, de muchos descubrimientos e ilusiones pero también de grandes cambios que no siempre resultan felices en la vida de una persona. Pero la historia no queda allí, en ese grupo y en ese lugar, estamos hablando de gente de muchos años de agrupación y trabajo en grupos de mayores, una mujer levantó la mano y me dijo: “Para mi la mejor parte de mi vida es esta, porque fui toda mi vida ama de casa, tuve que vivir para otros, mis padres, mis hijos y mi marido y hoy puedo vivir para mi. Empecé teatro, salgo, tengo mis amigos, mi grupo”. Esta anécdota que seguramente les hará recordar a muchas otras ya conocidas por ustedes, nos muestra que hay una estética de la vejez que aun es tímida y no se anima a declamarse públicamente porque no pareciera lógico o “esperable” que esta edad sea un momento de felicidad.

Ah y les digo algo más, creo que toda estética está unida a una erótica. Si, es la erótica quien nos marca súbitamente, y casi sin quererlo, un camino al deseo, allí donde la estética, si todo funciona bien, hará brillar la belleza. Pero también donde hay belleza será más fácil hallar un camino al deseo que no se vea perturbado por la vergüenza ni por la prohibición. Les cuento una experiencia que nos mostrará mejor como la erótica y la estética parecen ir acompañadas. A un grupo de parejas mayores se les mostró una película de una bella relación sexual entre dos personas grandes, mientras que a otro grupo de parejas (también de viejos) se les mostró una película donde dos adultos mayores tenían relaciones de una manera degradante. ¿El resultado? Las personas que vieron las imágenes bellas tuvieron más relaciones sexuales durante las semanas siguientes, en cambio quienes vieron la segunda película tuvieron menos relaciones o directamente no tuvieron. Conclusión la estética permite a la erótica y la erótica debe estar acompañada de una estética porque sino se convierte en un camino peligroso cuando en realidad puede serlo de placer.

En la película Elsa y Fred, no solo se permiten ese sueño del amor y el placer sino también ella puede alcanzar su ilusión, la de llegar a la fuente de Trevi y recrear una de las imágenes más bellas del cine, lo que nos hace pensar que en la vejez puede haber una dolce vita.

 

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