Junio de 2006
El
erotismo no se va con los años
Especialista
argentino llama a las personas mayores a ver su cuerpo como motivo de placer, no
de dolor.
Marcia Franque
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Relacionar
a la tercera edad con una sexualidad disminuida es un error común que cometemos
todos y hace mucho daño a las personas de edad avanzada.
Eso
lo dejó muy en claro ayer el psicólogo y docente de
Plantea
que el ser humano es erótico por naturaleza, entendido como un concepto muy
amplio que incluye la sexualidad y las formas de encuentro entre los seres
humanos, como las miradas y todo aquello que nos hace vibrar internamente.
"El
problema concreto es que la sociedad expulsa a los viejos de todo aquello que se
relaciona con su erotismo, lo que se contrapone con su necesidad de expresar más
su sensualidad", comenta el psicólogo, quien asegura que con los años lo
que disminuye es la frecuencia sexual, no el deseo.
sociedad
injusta
"El
hombre es un ser erótico desde que nace hasta que muere. En las mujeres esto se
expresa en su necesidad de ser miradas y deseadas, y en los hombres en sus
fantasías eróticas, que se producen incluso sin que haya una erección",
asegura Iacub. Plantea que como contrapartida, la sociedad sutilmente conmina al
adulto mayor a una vida sin expresión erótica, lo que afecta su comportamiento
sexual. En esta línea se encuentra, por ejemplo, la valoración por lo estético,
que en la práctica se traduce en que una persona de mayor edad no se siente
atractiva. "Ésta es una limitación muy fuerte, porque nos han hecho
pensar que para ser deseables, tenemos que tener un cuerpo agradable al
otro", dice el docente, quien afirma que el sobrevalorar lo estético (como
la belleza o la juventud) , afecta negativamente al ser humano, pues la
sexualidad va más allá de ello. Sin embargo, plantea que el rechazo de la
sociedad hacia el cuerpo de la persona mayor, es incorporado por éste, quien se
niega a sí mismo a experimentar el goce sexual. Por el contrario, el psicólogo
llama a los adultos mayores a aprender a disfrutar de su cuerpo y verlo como
motivo de placer y no de dolor.
A su juicio, esto incluye también la masturbación, que es sana, que favorece la fantasía y ayuda al aparato genital a mantenerse en buen estado. "Hay investigaciones que revelan que las personas que tienen una actividad sexual más rica, viven más y con una mejor calidad", afirma el especialista, quien concluye que el cuerpo es un lugar de intimidad e infinito placer que nos acompaña hasta el final de nuestro días.