Octubre de 2005
El erotismo después de los
60
A
propósito de la carta de Emilio:
Sin
duda alguna este es uno de los temas que revisten más prejuicios, y en
particular, cuando se trata de personas de edad. Por eso quisiera abrir este
tema para debatirlo con ustedes y quizás poder ayudar a ampliar sus ideas y
creencias. Pero más que de sexualidad voy a proponerles hablar de erotismo, ya
que considero que este último es más amplio que el primero porque expresa la
inmensa capacidad de gozar con los otros y con uno mismo, porque el erotismo es el calor de lo sexual, el atractivo de desear y ser
deseado y la llama más romántica del amor. Es decir reune
y agrupa una serie de “necesidades” y lo repito, “necesidades”
del ser humano, ya que el poder seguir
apasionándonos y provocando deseo, amor y atracción en los otros solo termina
con la muerte.
Lamentáblemente
nuestra sociedad había descartado a los mayores de esta posibilidad, arrrancándole
con ello un amarre esencial a la vida, porque cuando
el erotismo no está se pierde el humor, la buena postura, el guiño, la mirada
complice, las ganas de vestirse bien, de maquillarse, la galantería, la
caballerosidad, es decir aquellas cosas que producen cosquilleo y deseos de
vivir.
Quizás,
por su extensión, tengamos que ir de a poco introduciendo en distintos capítulos
todas estas temáticas, porque también quisiera contarles historias de amores,
de romances, de deseos y también podríamos incluir la suya, porque creo que no
hay nada más claro que lo que a la gente le pasó y nos lo cuenta con sus
propias palabras.
En
principio quisiera decirles que no siempre estuvo limitado el erotismo para las
personas mayores, si rastreamos en la historia podemos ver que en la Biblia,
particularmente en el Antiguo Testamento, nunca se habló del término de un
deseo, más aun, el pueblo judío desciende de una pareja de ancianos llamados
Abraham y Sara.
Si
buceamos en sus textos encontramos en el Levítico IX lo siguiente: “Goza
de la vida con la mujer que amas, todos los días de tu vida fugaz que
Dios te da bajo el sol, porque esa es tu parte en la vida y en el trabajo que tu
realizas acá abajo”, o enlos Proverbios V. 9.9 se señala: ¡Bendita
sea tu fuente, y sea tu alegría la mujer de tu noviazgo! ¡Sea
para ti como hermosa cierva y graciosa gacela; que
sus pechos sean tu recreo en todo tiempo, que estés siempre apasionado por
ella!
En
ambas frases podemos notar la continuidad de un goce y una pasión sin un fin ni
límite. Siempre es la palabra que describe el tiempo del erotismo.
Otro
libro sagrado, el Talmud, cuenta que un viejo sabio judío se lamentaba de haber
perdido el instrumento de la paz hogareña, en obvia alusión a su discapacidad
sexual.
Sin
embargo desde otros orígenes culturales como en griegos y romanos la limitación
fue clara y se criticaba la lascividad de las mujeres viejas que deseaban
conquistar hombres. Pero es importante mencionar que la crítica no era tanto
hacia la imposibilidad sino a un deseo que había que refrenar.
Actualmente
hemos ido modificando muchos de los prejucios que existían sobre este tema como
el creer que no hay más deseos sexuales después de cierta edad; que la
impotencia sexual es propia de toda persona mayor; que el amor es cuestión de
la juventud; que las parejas mayores se juntan por necesidad, o que aquellas
personas mayores interesados en el sexo son viejos verdes, etc.
Hoy
es claro que el erotismo nace con la concepción, se desarrolla en el tiempo y
que con el envejecimiento lo que cambian son solo algunas cuestiones de tiempos
y de modos, pero que la sexualidad es posible sin importar la edad, que las
limitaciones o imposibilidades son parte de ciertas enfermedades y no de la
vejez; que el amor es posible a cualquier edad y solo hace falta tener el deseo
y encontrar esa media naranja que nos acompañe a embarcarnos en la aventura,
como en la bellísima película Elsa y Fred.
El
conocimiento actual nos dice que la persona mayor que siente deseos sexuales o
tiene un interés erótico y goza de sus deseos tendrá más calidad y cantidad
de años de vida. Sí, aunque parezca llamativo, la actividad erótica y sexual,
incluso la masturbatoria, resulta beneficiosa para la salud física y mental del
adulto mayor, tanto que en diversos estudios se ha visto que quienes tenían una
actividad sexual más regular vivían más años de vida.
Para
terminar quisiera presentarles una historia de amor de gente grande, la de
Elvira a quien conocí y la volqué en mi libro “Proyectar la Vida. El desafío
de los mayores”:
-
Yo antes estaba muy deprimida y dentro del grupo conocí una persona. En
realidad yo ya la conocía, pero no tenía contacto de hablar. El insistía con
eso de la galantería, pero yo tenía mucho miedo, me parecía que no podía
haber otra persona como mi esposo. Yo tuve 47 años de matrimonio y 4 hijos. Fue
hermoso. Tenía miedo por mis hijos, por lo que podían pensar de mí. Y
pensaron... pero un 25 de diciembre que me encontré solita, me permitió pensar
y tomar una decisión. Y me dije basta de sufrimientos, de soledad, y esa misma
noche le dije: sí, me voy a vivir con vos. Con miedo, pero me fui. Bueno, desde
ese día es que estamos juntos y muy bien, tenemos planes y proyectos a pesar de
la edad que tenemos. Tenemos deseos de hacer cosas.
Los
hijos fueron entendiendo, ya nos visitan y hay una acercamiento muy lindo. Yo a
mis hijos les dije: "papá está muerto, yo ya cumplí como esposa, tengo
67 años, ¿qué quieren? Que siga llorando en una tumba... ¡No! no se puede
vivir así.
-
¿Hay
diferencias entre el amor en esta etapa y en otras?
-
"Si,
hay muchas diferencias. Para mí, sí. Yo me enamoré por primera vez a los 18 años
y me volví a enamorar a los 66. Yo creo que me agarró más fuerte, porque
cuando una es chica se deslumbra, tiene la juventud, tiene todo y uno se quiere
llevar todo por delante. Ahora es otra cosa. Porque yo requería de un hombre
que me agarre de la mano, que me abrace, que me bese, que no mire los años, que
no mire mis canas o que las mire pero no les importen. Es más auténtico.
Siento que en este momento uno se puede expresar más libremente y peleo por
eso. Ambos nos elegimos. No sé, creo
que hoy me doy cuenta que no había nada perdido, que estaba todo por conseguir.
Fue una sorpresa para mí; yo no me esperaba esto, que sé yo. Hoy, por ejemplo,
me puedo expresar, hago teatro, puedo andar Es como un tiempo distinto en todo.
Es
un tiempo de disfrutar de todas esas cosas, es el tiempo de vivirlas. Estoy
bien, bien de salud, no hay horas, ya no estás pendiente de los horarios. Creo
que, al final de la vida, encontré la felicidad y la posibilidad de continuar.
Darme cuenta que hasta la muerte, no hay final.”
En la próxima comunicación con ustedes, además de
esperar su carta contándome sus preocupaciones, intereses o experiencias, vamos
a hablar de los cambios en la sexualidad que aparecen con la edad y como saber
manejarlos.
Hasta la próxima!