Mayo de 2006
“Fiestas de Pasión”
La revolución
sexual de las mujeres
Recientemente
apareció una nota en
En
este artículo se describe un nuevo tipo reuniones de venta a domicilio, o más
bien en casas de familia, denominadas “fiestas
de pasión”.
¿Por
qué ese nombre? Se juntan mujeres, que están atravesando la segunda mitad de
la vida, de muy buenas familias, cuyo propósito es, aunque les sorprenda, poder
adquirir todo tipo de productos eróticos.
La
organización es la siguiente “se
presentan las bondades y posibilidades del sexo en la segunda mitad de la vida,
para luego venderles una colección de lencería erótica, cremas estimulantes,
condones comestibles, vibradores y otros imaginativos juguetes de dormitorio”.
Lo
más curioso es que las vendedoras, dice el periodista, “no son mujeres en
minifalda, con pestañas postizas y la palabra sexo pintada en la frente, sino
curtidas madres de familia”.
Estas
Fiestas de Pasión me hicieron recordar algunas situaciones que acontecen en
nuestro país y que, sin vender nada específico, suelen movilizar las fantasías
femeninas de muy diversas maneras.
Me
ha sucedido dando charlas con adultos mayores, que al hablar sobre la
sexualidad, las mujeres se animan cada día
más a reclamar por sus deseos, a poder reirse y disfrutar de una charla abierta
sobre erotismo o a mostrar todo su deseo de armar nuevas parejas. Personalmente
creo que a muchas mujeres les ha llegado la liberación femenina, y por que no
decir sexual, ya de grandes.
Algunas
señoras me contaron que nunca se habían animado a pedirle a sus maridos lo que
le resultaba grato en la relación sexual; que las esperen para poder llegar a
un orgasmo, o que las acompañen a recorrer y gozar los cuerpos de cada uno
antes de llegar a la penetración. La comunicación no existía porque de eso no
se hablaba!!!
Otras
mujeres creían que la menopausia significaba la edad del retiro sexual ya que
si se lo practiba las mujeres se podían
volver locas o malhumoradas. También estaban aquellas que siempre habían visto
al sexo como un disfrute de los hombres, o una demanda de los maridos, y donde
no había derecho a pedir o desear, entonces la menopausia significaba poder
terminar con ese martirio de la sexualidad.
La mujer que pasó la segunda mitad de la vida está
descubriendo que el misterio de la sensualidad le pertenece, que puede reirse,
jugar, saber, aprender, encontrarse consigo mismas y con otros y entender que
para los goces siempre hay tiempo.
En
una charla en la ciudad de San Miguel, con un grupo de una Federación de
Jubilados, me sorprendió la naturalidad con que una mujer me decía que estaba
en pareja con un hombre 10 o 15 años más joven y que debía satisfacerlo
porque ese romance ya llevaba varios años. En otra charla, en la ciudad de