Marzo de 2007
Festejar el cumpleaños después de los
80
Hace
algunos años, cuando la actriz Cipe Lincovsky estaba por cumplir los 70 años,
me dijo una frase que quedó dando vueltas en mi cabeza hasta hoy:
“Yo vivo un año más cada cumpleaños,
cómo no voy a festejar, cómo me voy a sacar la edad si cada año que yo viví
es un año y sigo, y sigo en carrera”.
Esta
frase expresa un saber inconfundiblemente cierto, ya que el cumpleaños se
convierte en un reconocimiento a una trayectoria de vida. Sin embargo, lo que
solemos escuchar es que la gente se avergüenza por los años que tiene, más
que sentirlos como un logro y un orgullo, lo que lleva a que muchos dejen de
festejar después de cierta edad.
Por
todo esto quisiera remarcar una serie de hechos sucedidos en los últimos meses
que me parecieron sumamente positivos. El primero es el cumpleaños número 80
de Mirtha Legrand, festejado “al modo de uno de
Ustedes
a esta altura dirán ¿A qué viene Ricardo Iacub con todo esto?, más cerca de
un cronista de espectáculos que de un comentario de un profesional
Lo
que me interesa rescatar es el valor de ciertos acontecimientos que producen los
artistas en una sociedad y que marcan tendencias, las cuales de ser positivas
abren caminos o de ser negativas los cierran. Asimismo creo que no siempre la
prensa, ese receptor sensible de lo que a la sociedad le interesa, se muestra
tan receptiva como hoy frente a este tipo de acontecimientos. Razón por la cual
considero que estos festejos son símbolos que nos indican... quizás... ¿nuevos
tiempos?
En
el caso la señora Mirtha Legrand nos muestra de que modo los 80 años pueden
festejarse con mucha gente y a la manera de las estrellas, de forma rutilante,
acompañada por varias generaciones de artistas, familiares y amigos.
El
caso de China Zorrilla nos presenta 85 años visibles y mostrables, sin que la
edad implique menoscabo, sino por lo contrario, como alguien que se ha
convertido en representante de una época, la nuestra, y un referente
ineludible.
Estas
figuras, como otras, no representan un pasado, sino que son aquellas que brindan
continuidad a nuestro presente. Es decir, no son lo que fueron solamente, sino
lo que siguen siendo.
Es
importante tener en cuenta que estas mujeres pudieron sostener su lugar más allá
de que existe un rechazo en los medios hacia aquellos que van envejeciendo, y
que esto requiere de mucho talento, algo de suerte y mucho de renovación
permanente (incluso almorzando desde hace tantos años).
Pero
entonces ¿porque festejar los que estamos del otro lado de la pantalla?
En
principio, detengámonos un segundo a pensar que significa el cumpleaños y por
qué festejarlo. Los cumpleaños fueron ceremonias que aparecieron en distintos
pueblos, y en gran medida se corresponden con lecturas paganas, donde lo que se
celebra es la alegría de la vida misma. Así también, la tradición de las
velitas en la torta era una forma de protección al homenajeado y una manera de atraer la buena suerte, ya que de esa
forma se protegía a la persona contra las brujas y demonios.
¿Y
sobre el festejo? La etimología de Festejar o Festejo alude, en sus primeras
acepciones, a una disputa entre el alma y el cuerpo; y en otra posterior aparece
la idea de las bacanales, fiestas romanas en las que se podía pecar sin ser
penados. Lo cual nos muestra que el festejo habla del librarse de ciertas
ataduras sociales que limitan los disfrutes personales. Justamente allí aparece
la otra acepción de la palabra festejar, asociada a cortejar y
galantear.
Es
decir festejar el cumpleaños implica
ese momento de desorden entre lo que se debe y quiere, o entre nuestros deseos y
obligaciones. ¿Para qué? Para que nos
permitan volver a pensar qué queremos y hacia donde vamos, es decir, renovar
nuestro pacto con la vida y recrear la promesa de vivir mejor el siguiente año.
No por nada la firma consiste en apagar una vela y pedir tres deseos.
El
festejo es también una ceremonia social donde se recrean los lazos con los
otros, por eso festejar el cumpleaños
debe ser una fiesta con amigos y familiares, porque la vida se vive con otros a
quienes queremos y nos quieren, a quienes necesitamos y nos necesitan.
Por
todo esto, más allá o más acá de la pantalla, la vida, las carreras, las
trayectorias, todas merecen festejarse y más aun cuando las velas cubren toda
la torta.