Julio de 2007
Dejar
de conducir el auto, un decisión importante
A
menudo nuestra sociedad considera que la
persona mayor debería dejar de manejar, ya que suponen que si alguien es
grande no cuenta con todos los reflejos, se puede desorientar, corre riesgo su
vida o tantas otras cosas que suelen
no ser del todo ciertas y que dependen más de los prejuicios que de lo que
realmente sucede.
Una investigación
realizada recientemente en Australia nos demuestra que los
adultos mayores que dejaron de conducir automóviles tuvieron síntomas
depresivos a los largo de los dos años posteriores a dicha pérdida. Por
esto dejar de conducir tiene que ser una idea muy bien decidida por cada uno, y
para ello hacen falta saber algunas cosas.
En principio ¿ustedes saben cuál es el
grupo de personas que más accidentes de tránsito tiene?
Curiosamente la mayor frecuencia se da en aquellos que cuentan con el máximo de
las capacidades sensoriales y rapidez de movimientos, los jóvenes. No son los
mayores los que más chocan porque reemplazan
dichas capacidades con la experiencia
en el volante, la prudencia y un
andar más lento y juicioso.
Manejar
en las grandes ciudades suele ser muy complejo y por ello hace falta tener en
cuenta ciertas cuestiones que pueden suceder, aunque no a todos, cuando somos
mayores.
En algunos casos puede fallar el cálculo
más fino, aquel que nos permite pasar por espacios más angostos, y por ello
producirse raspones más a menudo. ¿Esto
es el aviso de un posible choque mayor? NO. Habrá que acostumbrarnos a que el auto pueda tener algunas marquitas, porque
simplemente será una cuestión estética y no de riesgo de salud ¡sufrirán
algunas paredes o portones!
Para
algunos, cuando el tránsito se pone muy pesado, puede volverse difícil manejar
la suma de variables que surgen y por ello ponerse nerviosos o perder el
control. Lo mejor es parar un rato y
esperar a que nos tranquilicemos para así evitar inconvenientes.
Si
nuestros sentidos nos fallan, no provoquemos situaciones de conflicto mayor.
Controlar nuestra vista y el uso adecuado de lentes se puede volver algo mucho más
imperioso que en otros períodos de nuestra vida.
Tratar
de concentrarnos lo máximo posible y evitar todas aquellas cosas que nos
distraigan, desde un teléfono celular, un mate y si fuese necesario hasta la
radio. El cuidado y la concentración
permiten que hagamos rendir más a nuestro manejo.
¡No
abandonemos la partida salvo que sea estrictamente necesario!
Si
sentimos que algo no anda bien consultemos un médico o un psicólogo.
-
ciertos medicamentos generan que los reflejos fallen.
-
un problema afectivo o cognitivo pueden desconcentrarnos.
-
un problema físico puede generar confusión y embotamiento.
Pero
es importante saber que muchos de los problemas son solucionables, pero tenemos
que atenderlos.
El hecho de decidir como y cuando conducir, o dejar de hacerlo, posibilitará que tengamos una actitud responsable y activa sobre nuestras decisiones y con ello evitar el riesgo depresivo que estas situaciones pueden producir.