Diciembre de 2006
Un historia de fin
de año
Para
muchos estas fechas nos conectan con nuestros afectos más profundos por esta
razón, la alegría o la tristeza suelen estar invitadas. Alegría de compartir
la mesa con quienes se ama o la tristeza por aquellos que no están.
Hoy
quiero contarles una pequeña historia que sucedió una noche buena que pude
compartir hace algunos años con un grupo de personas mayores con quienes
trabajaba.
Para
todos aquellos que no tenían con quien pasar las fiestas o que querían
compartirla con otra gente, el grupo junto a su Municipio habían organizado una
fiesta pública de Navidad.
Muchos
pensaban que iba a ser una fiesta triste porque iban a ir quienes no tenían una
casa donde estar o con quienes pasar.
Algunos
iban a llegar temprano, otros después de las 12, una vez que brindaran con sus
familiares.
La
cuestión es que, llamémosle, Pepe y Antonia que ya andaban dando vueltas
juntos, estuvieron esa noche. El porque quería estar con ella y ella porque no
quería que los hijos la lleven a la casa de sus amigos y sentirse que no era
parte de ese grupo.
Por
eso los dos se encontraron, festejaron con otra gente que sentían que eran
pocos de familia y buscaban alegría, con otros que estaban solos y otros que
llegaron, como habían dicho después de las 12 con nietos y familiares para
brindar con los amigos.
Esa
noche, casi a las 4 de la mañana, cuando algunos de nosotros empezamos a irnos,
se los vio salir a Pepe y Antonia abrazados, iluminados por la luz de la luna
navideña. Esa noche cuentan que hubo pasión, deseo y amor. No solo eso, desde
ese día vivieron juntos.
Por
eso amigos la vida nos depara sorpresas a cualquier edad, solo nos hace falta
saber seguirlas y darnos una posibilidad más, siempre!
Muy
felices fiestas!!!