Diciembre de 2005
La
memoria, un tema para recordar
Lamentáblemente existen muchos mitos acerca de la
memoria en los adultos mayores. Uno de estos es, que en la medida en que
envejecemos, el deterioro será inevitable y donde la figura de Mamá Kora (el
personaje de Gasalla) pareciera representar un forma normal de envejecimiento.
Esta creencia es falsa, solo algunos
padecen un deterioro de ese tipo, y el personaje que hacíamos mención tiene un
deterioro patológico.
Por
todo esto resulta necesario conocer claramente las diferencias entre las pérdidas
de memoria del envejecimiento normal y cuales las patológicas. Las
falsas creencias no permiten que una persona pueda valorar correctamente que es
lo que tiene, ni tampoco con que soluciones cuenta.
Vamos
a tratar de definir que significa un problema de memoria en una persona de edad,
cuando hace falta consultar y con que soluciones contamos.
Después
de los 50 años se producen cambios en nuestra memoria que se manifiestan, básicamente,
en el olvido de los nombre propios, ya sea el apellido de la vecina, el nombre
de la amiga, que suelen aparecer luego de un pequeño esfuerzo mental, haciendo
conexiones que nos permiten llegar al dato buscado, pero que pueden generar que
nos demoremos y hagamos algunos rodeos en nuestra charlas. Un
chiste refleja muy bien esta situación, cuenta que dos mujeres mayores
charlaban y una le dice a la otra “ te acordás cuando hablábamos de
corrido”. Esa fluidez suele verse afectada, aunque no es para preocuparse,
sino para saber que debemos darnos más tiempo y saber que algunas cosas
deberemos saber reemplazarlas por otras. A
este olvido se lo llama Benigno y es esperable que suceda con la edad.
ES IMPORTANTE TENER EN CUENTA QUE EN EL ENVEJECIMIENTO
NORMAL NINGUNO DE ESTOS OLVIDOS LIMITAN NUESTRA CAPACIDAD INTELECTUAL Y CUANDO
EL CAMBIO OBSTACULIZA NUESTRAS POSIBILIDADES ES PORQUE ESTAMOS EN PRESENCIA DE
UNA PATOLOGÍA.
Hay
otro tipo de olvido, el maligno, donde lo que se pierde no es el nombre de la
cosa, sino que no entendemos que es esa cosa, lo cual nos estaría indicando un
daño que no es propio del envejecimiento sino que es parte de una patología.
¿Algunas cuestiones que importan para entender nuestra
memoria?
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En principio, tener en cuenta que todo cambio en la
memoria debe ser pensado desde una persona en particular, es decir hay gente que
nunca tuvo buena memoria y quizás los cambios con la edad le sean
insignificantes; hay otros, por el contrario, que siempre
se apoyaron en su buena memoria y cada cambio o cada olvido lo viven como algo
demasiado perjudicial que daña su integridad anímica y lo llevan a pensar muy
rápidamente en una enfermedad.
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Cada uno de nosotros al pasar por una situación
afectiva conflictiva, como un duelo, o una situación de tensión puede tener
fallos en la memoria, porque nuestro interés, y como decimos habitualmente,
nuestra cabeza está en otro lado. La
depresión y la ansiedad son los peores enemigos de la memoria.
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Ciertas enfermedades pueden provocar pérdidas de
memoria.
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El uso de alcohol y de tabaco reducen esta capacidad.
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La
falta de relaciones sociales, de lectura y de contactos generan un cierto
abatimiento que puede producir un enlentecimiento intelectual y fallas en la
memoria.
¿Qué resulta conveniente
realizar?
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Mantener
una actitud activa y comprometida con la vida,
en la cual estemos interesados y abiertos a lo que nos pasa.
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Tener
la mente activa a través de la lectura de libros o revistas, jugar a
las cartas, aprender cosas nuevas, realizar crucigramas, mirar la televisión o
ir al cine y luego comentar las películas.
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Asistir a grupos
de entrenamiento de memoria en los cuales se puede mantener y mejorar el
rendimiento.
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No
pretender no tener dificultades, los cambios hay que aceptarlos y buscar
alternativas.
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Mantener un buen
estado físico a través de caminatas o ejercicios regulares.
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Si
existen problemas es recomendable la visita a un neurólogo y a un psicólogo,
ambos especialistas en la temática, donde se pueda evaluar y comprender los múltiples
factores que inciden en esta problemática.