Octubre de 2007
Ser
Sexy, toda
la vida
Sexy
es una palabra que no solemos usar para referirnos a las personas mayores. Por
lo contrario las creencias prejuiciosas suelen considerar que el atractivo va
aminorando conjuntamente con el impulso sexual.
En
este artículo quisiera pensar con ustedes de que manera el creer que el
atractivo se pierde con la edad produce una disminución del deseo sexual.
Como
ya vimos en otros artículos el deseo no es solo una cuestión de hormonas o de
cambios en el funcionamiento sexual, sino de circunstancias vitales que influyen
en nuestras emociones, la calidad de las relaciones sexuales que tuvimos a lo
largo de la vida, nuestro estado de salud, los valores y criterios que tengamos
sobre el tema, la mirada social, que en este caso suele ser muy prejuiciosa y
negativa, y a lo que me quiero referir especialmente, la imagen o la valoración
que tengamos de nosotros mismos.
Sentirse
Atractivo, Ser Atractivo
A
medida que la gente envejece los cambios físicos como las arrugas, la caída
del pelo, el no sentirse bello, vigoroso, capaz o fuerte pueden disminuir la
sensación de ser atractivos y con ello limitar sus propios deseos.
Del
mismo modo que en los adolescentes los cambios corporales pueden llevarlos a la
inhibición sexual o a patologías como la bulimia y la anorexia por la pérdida
de una representación positiva de si mismos, encontramos que en muchos mayores
los cambios no terminan de ser asumidos y aceptados, generando que su cuerpo sea
visto como algo no agradable, lo que produce una inevitable limitación a nivel
sexual.
Por
ello, muchas personas mayores luchan denodadamente con la gimnasia, las cirugías
estéticas u otros tratamientos tratando de hallarse lindas o lindos pensando
que con ello podrán ser atractivos. Sin embargo, es importante saber que
sentirse atractivo tiene mucho más que ver con una actitud personal que con un
estado físico. Aunque seguramente los que más ganas tengan de gustar buscarán
también estar en mejor estado físico o simplemente estar más coquetos.
Ser
atractivo tiene mucho que ver con pensar que uno puede seguir dando algo
importante a la otra persona, es decir que le puede hacer falta al otro. Así
como también saber buscar, mirar o seducir. Para ello hace falta no estar
demasiado interesado en agradar, sino en saber buscar el deseo y el interés de
la otra persona con una actitud activa y positiva.
Cambiar
la escena
Atraer
o sentirse atraído también está muy fuertemente asociado con la novedad.
Muchas personas que sienten que ya no tienen interés en el sexo parecen
recuperarlo prontamente cuando encuentran a una nueva pareja. Otra vez hallamos
como el impulso biológico del sexo se ve alterado por el deseo, es decir por
ese continuo intercambio de emociones, miradas y sensaciones que se produce
entre las personas.
Muchos
matrimonios pierden el interés porque la pareja se volvió más un familiar que
un partenaire. La novedad es una base importante del deseo, aunque esto no nos
tenga que llevar a cambiar de pareja todo el tiempo.
Jugar
las fantasías, construir mundos personales donde cada uno tenga una vida
aparte, lleva a que la novedad aparezca en la propia pareja. Lo que debería
alertar a las personas mayores de no volverse demasiado familiares y respetar
los espacios de intimidad para posibilitar que el juego del deseo se mantenga
vivo y seguir siendo atractivo para el otro.
Ser
sexy o atractivo en este caso no tiene que ver con la edad sino con la capacidad
de seguir buscando y encontrando un lugar para el otro y en el otro.