24 de Mayo de 2010
DEBATE
Dados los beneficios que provee, conviene estimular en esta franja etaria el uso de tecnología, sin generar ansiedad ni autoexigencia innecesarias.
Por: Ricardo Iacub
Fuente: PSICOLOGO, PROFESOR TERCERA EDAD Y VEJEZ, UBA
Existe una suerte de analfabetismo de aquellos que no saben descifrar el nuevo
lenguaje generado por las tecnologías. Muchos adultos mayores tienen problemas
para entenderlo y eso limita la utilización de múltiples avances tecnológicos,
que tan útiles podrían resultar a esta franja etaria.
Pensemos sólo en las largas colas en el banco o los riesgos en la seguridad que
causan las limitaciones en el uso del cajero automático, la dificultad para
comprar virtualmente en aquellos con problemas de desplazamiento y el pleno uso
de celulares, tarjetas de crédito, computadoras e internet.
Las dificultades no se relacionan con la capacidad cognitiva, sino que son
producto de una socialización temprana donde estos elementos no existían. La
educación tenía un formato pre-icónico, de ahí la dificultad de hacer la lectura
multidimensional que los recursos tecnológicos exigen (Kachar, 2003).
Finalmente, la tecnología pudo ser incorporada hasta ciertos límites, porque
para muchos se volvió excesiva, no siempre amigable y con una exigencia
constante de actualización.
Incorporar nuevos esquemas para la comprensión de estos lenguajes puede resultar
menos sencillo que para otras edades, pero lejos se encuentra de ser imposible.
Sólo exige más tiempo, destaca la psicóloga norteamericana Czaja (1993). Se
indican por eso propuestas de acuerdo con las necesidades de las personas
mayores, atendiendo el ritmo (que es más lento), algunos recursos que se tornan
más limitados y ciertas deficiencias sensoriales que pueden aparecer en esta
etapa (Jones y Bayen, 1998).
Westerman y Davies (2000) realizaron un estudio con adultos jóvenes y adultos
mayores y encontraron que los adultos jóvenes tenían ventajas en relación a los
factores psicológicos, cognitivos y experienciales. Tenían mayor velocidad de
realización de las tareas y precisión en la utilización de los recursos
computacionales. Sin embargo, estas diferencias disminuyeron con más
entrenamiento y ejercicios para los adultos mayores.
Otro factor que se investigó fue la ansiedad que provocaba el uso de la
computadora. La actitud negativa o temerosa de los adultos mayores frente a la
misma produce mayor índice de abandono de la tarea, menor atención, baja
consideración de sus propios recursos. Sin embargo hoy observamos una creciente
demanda de este grupo para aprender y utilizar más tecnología, en especial
Internet. Este cambio permite que se sientan más seguros de sí mismos, con
mayores recursos para enfrentar el presente, más actualizados y en sintonía con
las nuevas generaciones, en particular con los nietos.
Promueve la integración, el intercambio de ideas e informaciones, reduce el
aislamiento y favorece la estimulación mental. Es importante remarcar que
nuestro país, y sus mayores han hecho grandes progresos, especialmente en el uso
de la informática, promovida desde los Programas Universitarios para Mayores,
con amplios desarrollos por parte del Pami y de programas de Inclusión Digital
en la Ciudad de Buenos Aires. El uso, o mejor uso y disponibilidad de las
tecnologías, ya no sólo puede ser pensado como una herramienta más sino como un
paradigma de integración.