Después de los 60, los amigos son tan importantes como en la juventud: ayudan a procesar cambios vitales y consolidan la autoestima.
La amistad es un vínculo que suele estar asociado a la
juventud, a los primeros pasos por el mundo, a una suerte de tránsito entre las
relaciones familiares y el mundo exterior. Por ello esta relación, "entre
pares", resulta valiosa en la construcción de la subjetividad, habilitando
formas y estilos de vida diversos, particularmente en situaciones de cambio
en el curso de la vida.
¿Por qué es importante pensar este vínculo después de
los 60? La familia victoriana consideró a los adultos mayores dentro de los
marcos de la familia, en perpetuos roles de abuelos. Sin embargo, las
transformaciones en la noción de familia, y la pérdida de lugares y de roles
que tuvieron los mayores dentro de la misma, llevaron a nuevas alternativas
sociales, apoyando un modelo de envejecimiento con un fuerte desarrollo
individual dentro de grupos de la misma generación, más cercano a lo que
sucede en el resto de las edades.
Las amistades y los grupos sociales tomaron un lugar de
mayor importancia en la constitución de un nuevo estilo de vida, así como de
contención y cuidado ante problemáticas que antes se consideraban funciones
indelegables de la familia.
Diversos estudios muestran que las amistades inciden
favorablemente en esta etapa vital. Una investigación realizada por Corina
Soliverez en la Universidad de Mar del Plata presenta, entre sus resultados, que
para los adultos mayores la familia reviste vital importancia en lo que respecta
a su bienestar, pero los amigos son quienes realmente contribuyen de manera
significativa a optimizar la percepción subjetiva que esa persona tenga
de su forma de vida.
Otra investigación realizada por Lynne Giles, de la
Universidad de Flinders, Australia, y publicada recientemente en el Journal
of Epidemiology and Community Health, agrega que los adultos mayores con
grupos de amigos tendían a tener una expectativa de vida más larga que
aquellos con pocos amigos.
La investigadora no sabe exactamente a qué se debe este
beneficio a nivel de la salud, pero considera probable que los amigos
refuercen la autoestima y promuevan un bienestar psicológico dando fuerzas
a cuidarse y mejorar su salud.
Otras investigaciones muestran que los amigos y las redes
sociales promueven estrategias de resolución y elaboración de conflictos
ante diversas situaciones promovidas en el envejecimiento.
Muchos adultos mayores encuentran en los grupos de amigos
la posibilidad de proyectar su vida de una manera más personal y con menos
limitaciones que en sus grupos familiares, sin que esto implique que haya un
conflicto con las mismas, sino que la propia organización familiar los
identifica con ciertos roles estereotipados, más tradicionales, como el del
abuelito/a, que pueden terminar siendo coercitivos.
Platón consideraba que la amistad era un vínculo erótico,
no relacionado a la procreación, pero sí a la cohesión del universo, lo que
connota la trascendencia de esta relación para el ser humano que, como todo vínculo
erótico, vuelve atractivo al sujeto y al objeto, atracción que incide en el deseo
de vivir y obviamente en el bienestar subjetivo.