Lic. Javier Sentíes,  Guanajuato, Gto., México

Pequeño Auditorio, 12 junio 2006

 

La lectura de este libro me ha provocado una diversidad de reflexiones, algunas de las cuales tienen que ver desde luego con el tema de los adultos mayores, sin embargo otras tienen que ver, de manera más general, con la forma en que construimos nuestros esquemas mentales o nuestros prejuicios acerca de los otros.

Me explico, cuando nos relacionamos con el medio que nos rodea, con las personas con las que interactuamos con un propósito definido o simplemente por accidente, lo que sucede la mayoría de las veces es que percibimos al otro desde un enfoque construido por nosotros mismos, a lo largo de nuestra historia personal, que nos lleva a cometer errores en la conceptualización o en los juicios que elaboramos acerca del otro, de esa persona o situación que tenemos enfrente, lo cual bloquea en alguna medida nuestra capacidad de comprenderlo.

Este fenómeno se debe entre otras causas a que vivimos “auto centrados” de manera inconciente en nuestra propia cultura, es decir lo que hemos visto y escuchado en nuestra familia, en nuestra escuela y posteriormente en la rama profesional que estudiamos y el trabajo que desempeñamos.

Este “autocentrismo” no se hace conciente hasta que nos proponemos iniciar un proceso de descentración, es decir un esfuerzo para salir de nuestro propio centro, desde donde siempre hemos interpretado lo que nos rodea, para tratar de entender mejor al otro. Esta voluntad que expresamos más comúnmente como ponernos en los zapatos del otro, lo cual sería el primer paso, porque ponerse en los zapatos del otro se dice fácil pero implicaría realmente conocer la historia del otro.

Lograr la descentración es fundamental para establecer verdaderas relaciones interculturales, es decir ser capaces de entablar un dialogo sincero con otra persona que no pertenece a mi propia cultura, sin pretender entenderlo con los criterios de mi propia cultura, sino desde los criterios y razones de la cultura del otro.

Quienes trabajamos con el propósito de impulsar el desarrollo de otros, por ejemplo de los habitantes de las zonas urbanas marginadas, las comunidades rurales, los niños de la calle, los indígenas, las mujeres maltratadas o las personas adultas mayores, no podremos hacer bien nuestro trabajo si no intentamos salir de nuestros puntos de vista habituales, desde donde le imponemos al otro nuestras ideas. Es decir estamos obligados a emprender esos procesos de descentración que nos permitan llegar al otro, desde los referentes del otro y no sólo desde los nuestros.

Pero entonces cómo podemos lograr salir de nuestros propios referentes para captar los referentes del otro. Bueno, pues un primer paso es hacernos concientes de nuestra propia cultura, conocer de dónde vienen y como se construyeron los referentes que nosotros utilizamos en nuestra mente para entender el mundo y que generalmente constituyen la fuente de muchos de los prejuicios que realizamos cotidianamente.

Hay temas o conceptos ante los cuales hemos ampliado y enriquecido nuestra visión, al abordarlos desde otras perspectivas, como por ejemplo el desarrollo, el medio ambiente, la democracia o la salud, sin embargo hay temas como la sexualidad o el erotismo, que nos atañen a todos, porque todos tenemos y vivimos nuestra propia sexualidad, pero que debido a diferentes razones nos resulta más difícil hablar de ellos.

En este sentido, la obra que presentamos hoy, constituye una valiosa herramienta, no sólo para darnos cuenta sobre la manera en que se construyen los discursos o explicaciones en la cultura occidental, de la que somos parte, sino comprender y destrabar una buena cantidad de ideas y prejuicios sobre nuestra sexualidad, un tema que al ser considerado tabú o prohibido, nos hace cometer, como sociedad y como individuos, graves errores que nos afectan a nosotros mismos y a los demás.

Hablar o escribir de erotismo en la vejez es algo inusual para el común de nosotros, sin embargo tiene una importancia definitiva para el bienestar y para la calidad de vida de las personas adultas mayores.

El libro del Dr. Iacub nos permite hacer un ágil recorrido de las fuentes y de los procesos de construcción cultural de los conceptos y las ideas sobre la sexualidad en la vejez, desde el pueblo judío a través de la Biblia, los textos de los griegos y los romanos, las concepciones de los primeros filósofos cristianos conocidos como los Padres de la Iglesia, los discursos de la medicina y la psicología en el siglo XIX y mediados del XX, hasta los aportes del psicoanálisis, y los enfoques renovadores sobre el erotismo durante la vejez, dejándonos elementos para valorar los impactos negativos que genera el carácter prohibitivo o inmoral del tema, en la vida cotidiana de las personas mayores.

La tarea realizada es monumental, ya que el autor ha revisado y analizado una extensísima bibliografía, para regalarnos una brillante síntesis sobre el tema, en una cultura, la nuestra, de la que todavía somos muy poco concientes.

Al final de este interesantísimo y bien documentado recorrido de nuestra cultura occidental sobre el erotismo o la sexualidad en la vejez, con todas sus contradicciones, el autor nos permite valorar la importancia que tiene el tema como un elemento vital para construir y mantener una mayor calidad de vida, liberándonos a nosotros y a las personas mayores, de prejuicios destructivos en esta última e importante etapa de la vida.

 

Muchas gracias

 

Volver a la Pagina Principal