Dra. Isolina Dabove - Univ. Nacional de Rosario

Aula Magna Facultad de Derecho de la Univ. Nacional de Rosario - 27 de abril de 2006

 

Buenas tarde a todos. Es para mi una gran alegría estar aquí, en nuestra querida Casa, para presentar el libro de Ricardo Iacub, Erótica y vejez: perspectivas de occidente. Y en verdad lo es, por partida doble: a causa del tema y de su autor.

El tema…

La vejez constituye, sin duda, uno de los mayores desafíos que nos toca asumir como seres humanos, en la esfera personal de la existencia. Pero hoy, en la posmodernidad, también lo es, para la sociedad y las instituciones en su conjunto. En el marco de esta cultura globalizada, el reto social se desprende del lugar marginal al que se ven relegados los viejos. Generado, sobre todo, por nuestra incapacidad de resolver una clara contradicción: la posibilidad cierta de vivir más años y el rechazo sistemático –y ancestral- de la vejez. Si a ello le sumamos la problemática del erotismo en este tiempo, estaremos de lleno ante el eslabón, ¿perdido?, o quizás mejor, profusamente ocultado, del fenómeno de la discriminación.

Así, pues, dentro de este contexto reflexivo, el libro de Ricardo analiza con mucha valentía, destreza y elegancia, la evolución de las ideas que se han ido desarrollando en occidente, sobre el erotismo en la vejez. En esta historia, un lugar significativo ha sido ocupado, sin dudas, por el ingrediente del “poder”, agazapado detrás de todos los discursos y prácticas eróticas del grupo dominante (generalmente, de jóvenes y adultos). Por ello, en la ancianidad, el erotismo será vivido bajo las sábanas de la vergüenza, la culpa o la perversión, instaurando imágenes estereotipadas de la vejez. El viejo verde, el pícaro, la vieja celestina, la bruja, son sólo algunas de ellas.

El libro de Ricardo parte de la consideración de la existencia de una política de edades, que organiza el concepto de vejez y le asigna significación.  Y es esta “política de edades” la que sirve de base para el ejercicio de toda una serie de controles sociales sobre el desenvolvimiento de los individuos, en relación con la edad, el género y la sexualidad. La obra, pues, denuncia, desenmascara estos mecanismos alienantes, que no hacen sino frustrar la capacidad de vivir en plenitud, en cualquier etapa por la que se transite.

Ahora bien, el libro reconoce también que es mucho lo que falta por hacer en esta materia. La cultura postmoderna no ha podido despojarse de los prejuicios que existen respecto a la sexualidad en la vejez. La retrospectiva muestra que todavía subsisten una serie de discursos sociales, muy arraigados especialmente a nivel estético, que coalicionan con la nueva concepción de los viejos como sujetos de deseo[1]. La vida cotidiana está plagada de situaciones en las cuales los ancianos se ven impedidos de ejercer su sexualidad, atentando por ello, contra su integridad. No obstante, Iacub señala además que en este tiempo, se están llevando a cabo una serie de investigaciones y nuevas lecturas científicas que están favoreciendo la inscripción de los viejos como sujetos sexuados[2].

¿Por qué hoy, interesa la erótica en la vejez? ¿Hay sólo una perspectiva válida para comprenderla o requiere de múltiples aproximaciones? ¿qué relaciones existen entre erotismo y poder, erotismo y belleza, erotismo y placer? Es cierto que la vejez ahuyenta los deseos y aplaca la capacidad de disfrute de la vida? ¿se produce, en verdad, un proceso de des-erotismo en la ancianidad? Todos ellos son algunos de  los interrogantes que nuestro autor aborda en su obra, desde un marco pluralista, profundo respeto ideológico.

Tengo para mi, que el erotismo constituye una de las dimensiones más representativas del ser humano. Nos trae al mundo, nos da nombre, nos dota de una sana afectividad y nos hace responsables de los otros, por nosotros. En suma, nos instaura en el papel de “sujetos de derecho”, de personas, valiosas por sí mismas. En el mundo jurídico, el erotismo aparece en múltiples instituciones: entre los atributos de la personalidad,  en el derecho a la libertad, a la intimidad y a la sexualidad. En la figura del matrimonio, los concubinatos y las uniones civiles, en la separación y el divorcio, en la responsabilidad civil y penal, en el derecho de la educación y de la ciencia. En suma, en el derecho de la ancianidad.

El mundo jurídico es una valiosa herramienta para fortalecer esta necesaria mudanza de perspectiva. Por ello, esperamos que desde el efectivo reconocimiento del derecho a la sexualidad y al erotismo se contribuya, en suma, con el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento del año 2002, cuando destaca que: …la promoción y protección de todos los derechos humanos y libertades fundamentales, incluido el derecho al desarrollo, es esencial para la creación de una sociedad incluyente para todas las edades, en que las personas de edad participen plenamente y sin discriminación y en condiciones de igualdad. La lucha contra la discriminación por motivos de edad y la promoción de la dignidad de las personas de edad es fundamental para asegurar el respeto que esas personas merecen. La promoción y protección de todos los derechos humanos y libertades fundamentales, es importante para lograr una sociedad para todas las edades...[3]

El autor…

Las últimas palabras que diré, están destinadas a nuestro autor

Gracias Ricardo por este libro, por tus ricas reflexiones, por tu vivaz inteligencia y por tu generosidad. Pero, sobre todo, GRACIAS por tu AMISTAD, por el afecto, por la belleza que hay en tu vida.

Bibliografía:

[1] V. IACUB, Ricardo, Lo mejor sería vivir una vejez divertida más que saludable, artículo publicado el 12 de marzo de 2006 en “Clarín”. V.  http://www.clarin.com/suplementos/zona/2006/03/12/z-03815.htm  Sobre este tema también puede consultarse: IACUB, R., Erótica y vejez. Perspectivas de Occidente, Buenos Aires, Paidós, 2006

[2] V. IACUB, R., Lo mejor sería… cit.

[3] V. II ASAMBLEA MUNDIAL SOBRE EL ENVEJECIMIENTO, Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento 2002, Versión oficiosa confeccionada en la Comisaría del Comité Organizador Español de la II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento a partir de la Versión Provisional no editada elaborada por la Secretaría de las Naciones Unidas, Introducción, párrafo nº 13

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