Lic. Graciela Petriz - Universidad Nacional de La Plata

Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata - 4 de mayo de 2006

 

Agradecimiento y honor

Recuerdo la presentación anterior. Proyectar la vida 2001

Creo que una vez más Ricardo Iacub nos muestra que estamos en presencia de un estudioso inquieto, de larga trayectoria en la investigación sobre envejecimiento, que sabe combinar la actividad académica, docencia e investigación, la práctica clínica y el trabajo institucional. Siempre a la vanguardia se aboca al estudio de los temas, extrae lo nodal y en sus objetivos está la apertura al intercambio, la participación y la comunicación a la comunidad amplia. Con claridad conceptual y lenguaje accesible, para nada banal, realiza la lectura genealógica del erotismo en la vejez en la cultura occidental.

No resulta tarea fácil presentar un libro con las características de “Erótica y Vejez. Perspectivas de Occidente”; nos introduce en las vicisitudes que a través de la historia atraviesa la problemática del envejecimiento; de donde el “erotismo”es la variable a explorar; erotismo, tema que solo mencionarlo y mas aun referirlo a los viejos provoca incomodidades, cuanto menos escozor y curiosidad “sexual”, por ser un tema siempre silenciado, para hablarse solamente en secreto. Porque nos compromete, implica, en la subjetividad más allá de la razón, implicación que nos atañe personal y socialmente.

Introduciéndonos en el tema, comenzaré discutiendo a Ricardo cuando dice “no he buscado trazar la historia del entrecruzamiento del erotismo y la vejez, sino, simplemente, señalar distintas perspectivas que dieran cuenta del modo en que ciertas políticas culturales habilitaron e interfirieron el deseo” (pp. 124).La seriedad de su investigación supera con creces ese objetivo,    tal como surge en los capítulos de la segunda parte del libro dedicado al  análisis de los discursos en torno al cuerpo, al sexo, al género y a las identidades sexuales; -permitiendo cumplir su objetivo en cuanto a la intención “utilizar este saber para continuar abriendo caminos hacia una mayor libertad del hombre, cualquiera sea su edad, frente al ejercicio de los goces”.(pp 194)

En el recorrido por el libro vamos comprobando una vez más lo fútil, pero siempre presente, de considerar la edad como categoría determinante; al mismo tiempo deja en claro cómo este elemento es central a la hora de registrar las producciones del prejuicio acerca del envejecimiento, sus potencialidades y posibilidades.

Como hice mención,  la obra está dividida en dos partes; la primera “Las Políticas del Deseo. Perspectivas Históricas sobre el Erotismo en la Vejez ”. Realiza un recorrido por la historia de Occidente para rastrear las expresiones del erotismo en la vejez, como  producción subjetiva, es decir producción que a su vez es producida,  mostrando la  marca de su época.

Partiendo del análisis de los textos bíblicos y citas talmúdicas de la cultura judía, así como interpretaciones de especialistas pasando por los griegos y romanos, y sus concepciones de belleza, juventud, sabiduría y templanza, pasando por las concepciones de pecado, búsqueda de la virtud en el cristianismo, el control del deseo a partir de las regulaciones jurídicas surgidas en la Revolución Francesa , la penalización llevada a cabo por la época victoriana hasta las expresiones modernas ejercidas a través de la bio-medicalización de la vejez y simultáneamente la relación del erotismo con el peligro, la locura y la perversión; que posteriormente desliza a la carencia de energía sexual, desinterés por el otro, tendencia a la pasividad; la venerada “serenidad de la vejez”, de allí sólo un paso hacia el aislamiento, la reclusión., los geriátricos; la aniquilación del sujeto deseante.

En la Segunda Parte del libro “¿Revolución sexual en la vejez? Desmitificaciones y continuidades”, parte del análisis de las producciones de la segunda mitad del Siglo XX; de la transformación que se produce a partir de la denominada “Revolución Sexual”; aquí el autor se interroga: “más allá de los cambios en los discursos ¿Ha  variado la perspectiva de la sociedad en relación a esta temática? Así abre al análisis de los discursos sobre sexualidad, edad, erotismo, señalando que “a diferencia del discurso burgués o victoriano, que encontraba la imposibilidad, la violencia y la destructividad agazapadas en el interior del organismo del viejo, este nuevo discurso halla estos rasgos en el exterior, asomados al mito y al prejuicio social. Por ello las limitaciones de la sexualidad cambian de espacio y encuentran en la sociedad aquellas argumentaciones que las impiden o posibilitan” (pp. 133). “Aun cuando en las últimas décadas, se ha producido una modificación en la perspectiva sobre la cuestión hacia un enfoque más optimista, al demostrar que la salud, la sexualidad y otras variables pueden ser desmitificadas y reconsideradas desde una visión mas positiva”(pp 133).Particularmente desde que los mayores se hacen protagonistas de sus derechos, ocupan espacios y producen sus modalidades de relación, crean diferentes figuras del erotismo que les son propias. Expresiones de su sexualidad,  alternativas de encuentros, espacios de goce, formas del amor, vigencia del deseo.

Incluye asimismo en esta parte del libro, el análisis de los discursos científicos y las corrientes teóricas; análisis del que se desprende: como “no estamos preparados para vincularnos con las personas de nuestra edad, nuestra sordera nos quita recursos   para que vuelvan a arrancar como sujetos deseantes”(cita de Maud Mannonni pp. 160). Considerando el deseo y la sexualidad abiertas a múltiples vías no limitadas por la genitalidad. También señala el aporte significativo de los estudios de Masters y Jonson (1976) sobre sexualidad. Hace un recorrido por las investigaciones sobre envejecimiento  en diferentes centros de estudio mundiales (siempre en occidente) y los conceptos de “calidad de vida” que aparecen asociado actualmente a una vida sexual rica en la vejez, le permite arribar a Ricardo a una salida optimista que remite a la lectura de una “nueva estética de la sexualidad y del amor que implica la construcción de un relato adecuado a los nuevos tiempos, donde la noción de edad – parafraseando a Neugarten, nos dice, pueda volverse irrelevante para definir al erotismo” (pp 191).

No fue este más que mi intento por despertar en ustedes el interés por la lectura de este libro y señalar sus virtudes, ya que como señala el maestro y amigo Dr. Salvarezza,  su recorrido ha tenido que superar los escollos que plantea el tema estudiado,( erotismo y vejez, cada uno por si mismo genera inquietud) el método, al hacer hablar a los acontecimientos y los textos allí donde dicen; y también porque visibilizar estos temas adquiere carácter de denuncia al señalar como el prejuicio, la ideologización, la discriminación son formas de la violencia,  modos ocultos de operar el poder, que silencian, desfiguran y/o enmascaran estas temáticas, que precisamente son las que ligan a los humanos al ejercicio de su satisfacción y su libertad.

 

Volver a la Pagina Principal